¿De verdad soy el único que cree que así no vamos a ningún lado?

No veo que sea diferente el resultado electoral que se ha presentado el 20N de 2011. Es cierto que, analizando el perfil del votante, la derecha no ha mejorado sus resultados y la izquierda se mantiene por encima en valoración, espectativas y suma total. Pero eso puede no conducirnos más que a la añoranza y a la continua pregunta de que, si somos más, por qué no ganamos. El resumen puede ser tan simple como que el votante de izquierdas, progresista, necesita algún estímulo más que el simple hecho de optar por la opción menos mala. Exige una dosis importante de motivación y de positivismo, un objetivo mayor que frenar a la derecha. En determinados momentos eso puede servir para sumar, pero en situaciones normales el victimismo en nuestro ámbito ideológico solo conduce a la abstención, o a la reafirmación del voto "no útil". Si no me convencen, no voy a optar por aquello menos malo para luego protestar porque no me gusta lo que yo he elegido. Simplemente no optaré por nada, y luego protestaré porque no me gusta lo que han elegido los demás. No es incoherente.
En esta situación, una de dos: o nos replanteamos seriamente el Partido y el equipo, nuestras propuestas y nuestra forma de presentarlas; o seguimos poniendo parches con la esperanza de que sean los votantes los que se replanteen su postura que, dada la natural tendencia crítica de la izquierda, quizá quede cada día un poco más lejos de nostros. Recuerdo que en Madrid, hace sólo 10 años, todos pensábamos que lo normal era ganar, y que hoy se plantea como un reto difícil de alcanzar. No repitamos los errores.
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