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La página de Juan Julián Elola

EL AYUNTAMIENTO DE MADRID LIMITA LA PUBLICIDAD ¿O CREA MONOPOLIOS PUBLICITARIOS?

EL AYUNTAMIENTO DE MADRID LIMITA LA PUBLICIDAD ¿O CREA MONOPOLIOS PUBLICITARIOS?

El Proyecto de Ordenanza Reguladora de la Publicidad Exterior, con la excusa de poner límites a una actividad que se ha extendido en Madrid, supone realmente una forma de control del mercado publicitario en la ciudad y su puesta en manos de las grandes empresas publicitarias, con un monopolio del que el Ayuntamiento pretende sacar “tajada” eliminando la competencia.

 

Se prohíbe la publicidad en cualquier tipo de vehículo, se supone que porque “afean” la imagen de la ciudad. Eso debería querer decir que imágenes como la de lo foto no se van a repetir. Pero no, el Ayuntamiento se ha guardado la exclusión de “los vehículos municipales destinados al transporte público de viajeros y los interurbanos del Consorcio”.  Si esto no produce mala imagen, ¿porque en el remolque de un camión o en un taxi sí?. Siempre he oído que quien hace la ley, hace la trampa. En este caso se trata de una verdadera trampa dentro de la ley, que favorece únicamente a las empresas que consigan la concesión de la publicidad de los autobuses municipales e interurbanos, que gestionarán la única vía de instalar anuncios en vehículos en Madrid. El Ayuntamiento no presenta una situación económica que le permita renunciar a los ingresos que percibe por este concepto y, al revés, así los consolida y se convierte en su único proveedor legal.

 

Todo dentro de un período caracterizado por los resultados de la negativa gestión económica de Ruiz-Gallardón al frente del Ayuntamiento de Madrid. La necesidad de dinero en las arcas municipales ha llevado a la subida desmedida del IBI, que supera en muchas calles de Madrid el 10% sobre el año pasado, la subida correspondiente en el impuesto sobre vehículos y la aplicación de un cobro por la tasa de basuras, hasta ahora inexistente en Madrid y que será de una media de 60 € por vivienda. Y a todo esto, la polémica subida de las tasas de vados, que en algunos casos casi multiplicaba por 10 la existente hasta el año 2007, está anulada. Pero esta anulación ha sido recurrida por el Ayuntamiento. Total que, mientras Rajoy propone una rebaja fiscal, el Ayuntamiento de Gallardón subirá los impuestos municipales este año alrededor de un 23,5 %.

 

Otra cuestión de importancia es la prohibición casi total del uso del “dominio público”, la calle, que queda bajo férreo control municipal y sólo será posible “previa autorización administrativa”.  Se limita el reparto de folletos, pegatinas, anuncios o cualquier otra clase de producto publicitario, y la utilización de medios sonoros. No sé en qué forma afectará esto a los carteles folletos, pegatinas, megafonía o mesas de recogida de firmas que emplean las asociaciones en su actividad cotidiana, puesto que no se trata de medios publicitarios. Pero parece claro que quedarán al arbitrio del responsable municipal de turno que las trate como empresas de publicidad o como actos informativos. Incluso la propaganda política parece quedar limitada a la autorizada en época de campaña. ¿Querrá eso decir que para realizar una de las caravanas electorales hay que pedir permiso a la autoridad municipal?

 

Sin embargo, lo que más ha repercutido de esta ordenanza es la prohibición de los “hombres anuncio”. El Alcalde ha descubierto ahora que ese trabajo degrada su dignidad. Pero sólo si hablamos de los “hombres anuncio” callejeros, no de los grandes deportistas que se convierten en ocasiones en auténticos hombres anuncio. Algunos casos son realmente llamativos…

 

 

Parece que la dignidad de un trabajo no depende del tipo de trabajo, sino del sueldo. En fin, como Madrid no tiene mar, se puede considerar que esta foto no es de competencia municipal.

 

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