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La página de Juan Julián Elola

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SISTEMAS DE ELECCIÓN DE CANDIDATOS

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Viene muy a cuento rescatar ahora este post que escribí hace algún tiempo sobre los posibles sistemas de elección de candidatos. Ni siquiera puedo llamarle mi opinión, porque no lo tengo tan claro como otros. Ya me gustaría a mí estar convencido de poseer la verdad absoluta, pero en esto, como en otras tantas cosas, veo muchos grises que hacen que mi inclinación a uno u otro sistema sea coyuntural, dependiendo de las circunstancias que pueden en un momento hacer más favorable un sistema que otro, puesto que tengo dudas sobre cualquier de ellos y ver aspectos negativos y positivos en todos. Ninguno me parece la solución a todos los males.

Siempre hablamos de los criterios de mérito y capacidad como fundamento a la hora de designar personas para ocupar una función. Aunque quien apela a estas palabras suele hacerlo para menospreciar alguna forma de elección frente a otra, que considera más válida, en mi opinión siempre que alguien o "alguienes" proponen o votan un nombre, es porque consideran que cumplen ambos criterios. No me parece que ninguna de ellas garantice un mejor acercamiento a esos criterios. Considero anecdótica la posibilidad de que una persona, con sus funciones mentales conservadas, lo haga para poner o proponer a quien considera que no está capacitado o que no se merece aquello para lo que se le escoge.

Fundamentalmente hay cuatro formas de elegir candidatos o elaborar una lista, y pasaré a comentar algo de cada una de ellas. Como general se puede decir que, cuantas menos personas intervienen en la decisión, menos enfrentamiento interno produce, y cuantas más personas intervienen, más repercusión mediática tiene:

  1. Elección directa por un lider carismático. Despectivamente lo podemos conocer como el dedo fungidor, o el dedo divino. Es como habitualmente las realiza el PP, aunque en la actualidad, con Rajoy, quizá debería poner entre comillas lo de carismático. Una persona, a la que previamente se ha dotado de poder absoluto, se encarga de designar al cargo a elegir, o a elaborar la lista. Lo principal, como vemos en el PP, es que, aunque no evita totalmente las fricciones internas, sí que es cierto que las atenúa mucho, casi del todo. No promueve la formación de grupos internos de apoyo a distintos candidatos o, al menos, estos grupos no serán públicos, puesto que carece de sentido hacerlo de cara a la gente cuando nadie va a intervenir más que una persona. Tiene, como es lógico, muchos detractores, por la falta de participación y la concentración de poder. Poco democrático es, desde luego, y sin duda es el que menos me convence. Yo únicamente lo veo como una opción válida para la formación de equipos una vez elegida la cabeza del mismo. Quien tiene que componer y trabajar luego con un grupo de personas es mejor que las haya elegido directamente y que el equipo cubra las diferentes áreas en las que tengan que trabajar y que cuente con la confianza de quien lo va a dirigir.
  2. Comité de Sabios. De eso tenemos mucha experiencia en el PSOE, especialmente en Madrid (la antes llamada FSM), donde es conocido como "Mesa Camilla". Permite que personas válidas, pero sin suficiente reconocimiento a nivel general puedan alcanzar puestos importantes de responsabilidad. Normalmente estos portavoces se autoeligen, porque van formando grupo alrededor suyo hasta configurar una masa de apoyos de suficiente tamaño como para formar parte de ese grupo de decisión. El problema se produce cuando estos "sabios" que forman el grupo de decisión  no son tan sabios y se convierten en verdaderos lobbys o grupos de presión. Entonces degenera y la lealtad al grupo se valora por encima de la capacidad o el mérito, lo que lo convierte en un sistema de cuotas y de peloteo al lider propio. Sin embargo esto no tiene porqué funcionar así, y en muchas ocasiones ha servido para facilitar procesos de candidatos o elaboración de listas sin fricciones y con resultados aceptables. También el sistema permite la creación de pequeños grupos bisagra, que pueden actuar con una fuerza mucho mayor que su representación o  el peso que sus ideas tienen dentro de la organización, lo que puede pervertir aún más el sistema por los pactos y alianzas que se generan.
  3. Sistema delegado. Es decir, abajo se van reuniendo asambleas que abarcan toda la organización a nivel local (un pueblo), en las que se eligen representantes que a un nivel más amplio (provincial, por ejemplo), son los que participan directamente en el nombramiento. Puede haber una segunda delegación, de forma que entre esos delegados eligen representantes para un nivel superior (regional) y aún se puede entre estos elegir una nueva delegación para niveles nacionales. Es el sistema habitual en el PSOE y en la mayoría de formaciones, y se parece al anterior salvo que los delegados son siempre elegidos de forma democrática. La formación de la lista se realiza mediante la reunión de estos delegados en el nivel correspondiente en Congresos o Comités. Aleja a los delegados a nivel nacional del elector directo, el militante local, pero también agiliza y hace posible el debate que, entre la totalidad de los miembros de la organización es inviable por su extensión. Es un sistema piramidal, sí, pero al fin y al cabo elegido de abajo a arriba, y donde cada uno tiene un lugar claro donde responder de sus responsabilidades. 
  4. Elección directa, tipo asambleario o primarias. Sin duda, el más democrático, pero también el más complejo de realizar y el más difícil de controlar, por tanto el más fácilmente falseable. En lugar de elegir delegados, el voto se realiza directamente sobre los candidatos, lo que permite al votante hacer la conexión directa entre su voto y el elegido. No obstante, favorece el personalismo y solo personas con cierta relevancia dentro de la organización pueden aspirar a proponerse. Esto va a favor del continuismo puesto que los que ahora mismo ocupan los cargos son, en primer lugar, ya de por sí más conocidos y reconocidos dentro de la organización que una cara nueva, y, también, tendrán más tiempo y recursos para dedicarse a promover su candidatura. Solo los famosos, en las diversas acepciones de esa palabra, pueden aspirar a ocupar esos puestos. Se ve claramente en las eleciones americanas, donde los candidatos a primarias tienen que tener una dedicación casi exclusiva y una cantidad de dinero tan grande que el proceso en sí mismo es sumamente restricitivo, incluso dentro de las clases altas. Caso palpable es el de Pablo Iglesias como cabeza de la candidatura de "Podemos". Ha sido elegido por los simpatizantes de esa formación de forma aplastante, pero pregunto: ¿Conocían si quiera mínimamente esos votantes al resto de propuestos al cargo para poder saber si era el mejor, o si había otro mejor capacitado?
17/02/2015 16:58 elola #. opinión

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